martes, 10 de marzo de 2015

Wenceslao Fernández Flórez escritor y periodista, nació en La Coruña el 11 de febrero de 1885. Está considerado como uno de los grandes escritores humoristas de las Letras españolas del siglo XX.
Fernández Flórez perdió a sus padres siendo muy joven y se vio obligado a ganarse la vida. Comenzó a colaborar con algunos periódicos en su tierra natal, Galicia. 
En sus inicios tuvo que escribir de temas muy variados, lo que le sirvió de escuela periodística. El joven Wenceslao Fernández Flórez destacó por su ágil y amena prosa. En 1906 a la temprana edad de 21 años, se convierte en director del semanario La Defensa de Betanzos y muy pronto el diario ABC le solicitará que se haga cargo de las crónicas parlamentarias y además tuvo una sección fija titulada Asociaciones de un oyente, durante casi veinte años.
Comenzó a valorársele literariamente con la publicación de sus primeras novelas:“La tristeza de la paz”, “La procesión de los días” y “Luz de Luna”. En ellas se puede apreciar la calidad de su prosa, su desbordante imaginación y la agudeza de su humor irónico. Pero fue en 1917, cuando realmente se le consideró un maestro de la narrativa con la publicación de su novela, Volvoreta. En esta obra Fernández Flórez demostró ya las características fundamentales de su prosa: la ironía y su pesimismo sobre la función del hombre en la vida.
A finales de la década de los años veinte, abandonó su estilo naturalista, cambiando de registro y buscando la fantasía alegórica y el lirismo, en obras como Las siete columnas, Fantasmas, Los que no fuimos a la guerra y El malvado Carabel .
Durante los años de la Segunda República y de la Guerra Civil, Wenceslao Fernández Flórez mostró su ideología conservadora en algunas novelas como las Aventuras del caballero Rogelio de Amaral y Una isla en el Mar Rojo, donde hacía una indudable sátira política. 
Al terminar la Guerra Civil retomo  las narraciones fantásticas, casi todas desarrolladas en el medio rural. Habitualmente sus novelas tienen un tono realista hasta que inesperadamente aparece lo fantástico y lo irreal. Como exponente máximo de este registro de la obra de Wenceslao Fernández Flórez está su novela  El bosque animado de 1943.
Wenceslao Fernández Flórez escribió también novelas cortas o cuentos largos como La procesión de los días , El poder de la mentira, Los mosqueteros , Las gafas del diablo , Silencio , Visiones de neurastenia  y El hombre que compró un automóvil, La calma turbada.
Durante la dictadura luchó  para que el gallego dejase de ser dialecto y pasase a tener categoría de lengua. Aunque sus publicaciones en gallego son escasas, ya viviendo en Madrid, colaboró en la colección Lar creada por galleguistas para fomentar la lectura en gallego y publicó obras como A miña muller o O ilustre Cardona.  También se encargó de la publicación de La Antología de Poesía Gallega en 1929. 
Finalmente, consiguió ganar esta batalla, y el gallego paso a categoría de lengua, desde su silla S de la Real Academia de la Lengua de la que tomó posesión el 14 de mayo de 1945 con el discurso titulado El humor en la literatura española.
Este autor, al que los críticos literarios han prestado poca o ninguna atención, gozó de gran popularidad antes de la guerra. Después de está su popularidad creció gracias al cine que realizó algunas películas basadas en sus novelas como: El malvado Carabel, Volvoreta y fundamentalmente El bosque animado, película de 1987, con guión de Rafael Azcona y dirección de José Luis Cuerda. La película fue interpretada por actores de la talla de Alfredo Landa, Fernando Rey y Amparo Baró. También fue autor de 34 guiones de cine.

Finalmente falleció en Madrid el 29 de abril de 1964 a la edad de 79 años. (Pilar Aguilar)

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