domingo, 31 de mayo de 2015

       En estos dos textos de Javier Marías que hemos leído encontramos infinidad de retazos que podían pertenecer a cualquiera de sus novelas.

      “Mientras ellas duermen” es un relato que Marías escribió en 1990 y que da título a una recopilación de 14 relatos. La edición de este libro recoge relatos escritos entre  1968, cuando Marías tenía dieciséis años , hasta 1998. En esta recopilación Javier Marías ofrece, como siempre: una prosa cuidada, un estilo sobrio y un uso preciso del lenguaje.

       “Mientras ellas duermen” cuenta una historia en la que se ven envueltos el narrador del relato y su mujer que observan, con actitud divertida, a las personas que tienen alrededor en la playa. En un momento dado, centran especialmente su atención en un hombre que filma sin descanso a su acompañante, una mujer mucho más joven que él y de espléndida belleza. 
      
        En principio, podríamos decir que “Mientras ellas duermen” es un relato realista. El argumento parece bastante verosímil. Es una situación en la que cualquiera podría encontrarse. En esta realidad,  introduce un elemento, con cierto sentido del humor; se trata de un sombrero que, a través del material del que está hecho, le permite al “voyeurista” observar a los demás con bastante más descaro del que podría permitirse a cara descubierta.   

        Lo sorprendente de esta historia es que su protagonista, no conforme con observar a la pareja en la playa, intenta propiciar un encuentro con el hombre, que le permita satisfacer sus curiosidades. 

        En cierto momento, el narrador se encuentra en su hotel mirando por la ventana y repentinamente descubre al tipo con el que está interesado en hablar. Esta situación del narrador observando a otros personajes, sin que estos se den cuenta, desde ventanas, hacia ventanas o incluso desde otros lugares como árboles, vehículos etc. se repite en muchas de las obras de Javier Marías.
   
        Finalmente, llega lo más sorprendente del relato: las confesiones del desconocido. Estas confesiones entran dentro de lo que casi siempre encontramos en los textos de Marías y que podríamos calificar de “realidades sorprendentes”.

        El autor aprovecha el impacto que producen las confesiones del desconocido hacia nuestro narrador,  para introducirnos, casi sin darnos cuenta, en algunos de los temas recurrentes en su obra. 
  
        En este relato plantea de forma dramática el tema del amor, la pasión y la posesión; el tema de la belleza; una reflexión sobre el tiempo y sus posibilidades; así como la idea de la muerte justa o injusta.

        El escenario en el que se desarrolla la escena resulta muy real y al mismo tiempo muy cinematográfico. Es de noche, todos duermen excepto ellos dos que están sentados en dos tumbonas al lado de la piscina. 

        En esta escena, Marías introduce de forma magistral un elemento que nos producirá una sensación de incomodidad que reforzará el impacto de las declaraciones del desconocido: un calcetín mojado. Este calcetín creará una gran sensación de desasosiego en el narrador que que conseguirá transmitirla al lector. 

        Como casi siempre Marías nos plantea una situación terrorífica con una naturalidad que impacta. Las palabras salen de la boca del individuo y parece que no pasa nada, a pesar de la incertidumbre que causará en nuestro protagonista y que no sabrá si tomar alguna decisión o no. ¿Qué se puede o se debe hacer en una situación así?

        Cuando fui mortal es el título de un relato que da nombre a una recopilación de doce relatos escritos  entre 1991 y 1995.  La mayoría de estos textos se realizaron por encargo, aunque parece ser que ninguno llevaba condiciones añadidas que le limitaran para poder dar rienda suelta a su imaginación.

        "Cuando fui mortal" es la historia de un fantasmas, que observa la vida desde el otro lado del espejo. El narrador, protagonista de la historia, imagina su vida después de la muerte, sin incluir ningún detalle de su “vida cotidiana”. 

     Unicamente nos presenta la existencia después de la muerte como un conocimiento del otro lado de las personas que nos rodean y que amamos y odiamos durante nuestra vida.  En la muerte se puede ver no sólo lo que conocemos de las personas que nos acompañan en nuestra vida sino lo que nos ocultaron cuando éramos mortales.

    En este relato, Marías trata alguno de sus temas predilectos: la curiosidad de descubrir siempre la verdad de las situaciones y de las personas.

     La figura de un fantasma es la excusa perfecta para adentrarse en el mundo de la verdad. Desde la situación invisible del fantasma se puede observar todo y a todos con total libertad. Esta condición de fantasma está impregnada de soledad y al mismo tiempo de pleno conocimiento de la realidad pero no conlleva la parte terrorífica de la muerte. 

      En Cuando fui mortal, Marías encuentra en la posición ideal  de un “voyeur”  sentado en la primera fila de la observación de la vida, sin ninguna limitación ni de tiempo ni de espacio. 

    En este relato, Marías nos habla también del amor pasional y su relación con la muerte, así como también, el tema de la muerte justa o injusta. Además, añade el tema del paso del tiempo y sus efectos que es otro de sus temas principales.

  Como casi siempre, la mujer de los dos narradores protagonistas se llama Luisa y su nombre permanece oculto.

      Estos dos relatos aparecen en “Mala índole”, un volumen publicado con prácticamente todos los relatos de Javier Marías. En este volumen están reunidos tanto los relatos de “Mientras ellas duermen” como los de “Cuando fui mortal”, Así como otros relatos inéditos hasta su publicación.

   Esta obra está dividida en dos partes: los cuentos aceptados, es decir, los cuentos ya publicados de los que el autor dice no avergonzarse; y los aceptables, de los que Marías confiesa avergonzarse pero no lo suficiente como para no publicarlos.

        En los dos relatos que hemos leído, así como en muchos otros del autor, el narrador está en primera persona y reflexiona sobre un hecho de su pasado que influye en su presente de manera decisiva, hasta que el narrador consigue aceptar o asimilar esa situación que casi siempre tiene algún secreto o misterio. Así mismo, en la mayoría de sus relatos, 
Marías habla sobre el poder de las palabras y el peligro del conocimiento de los secretos.

        En sus relatos destacan como rasgos principales: su desbordante imaginación, su preocupación de la forma narrativa y su intento siempre de experimentar con ella. 
Marías consigue relatos redondos que se dirigen directamente a los sentimientos del lector creándole un desasosiego que parte de una situación cotidiana y desemboca en situaciones absolutamente impactantes, aunque siempre transmite una distancia entre el tono del narrador y la situación.


        Quizá como dice el propio Marías “Mis narradores no intervienen ni actúan mucho; ven, observan, son testigos a menudo pasivos. Y tienen profesiones en las que transmiten saberes (un profesor) o sirven a la voz de otros (un “negro”, un intérprete en el sentido de traductor, un intérprete de vidas como en Tu rostro mañana). En cierto sentido son fantasmas, y he dicho en muchas ocasiones que el punto de vista de un fantasma me parece un excelente punto de vista para narrar: uno ya no está, ya nada puede pasarle, pero a la vez no es indiferente a los hechos (por eso los fantasmas vuelven y rondan)”. Pilar Aguilar

No hay comentarios:

Publicar un comentario